El Diario

Publicado con oportunidad justo para sumarse a las festividades del Centenario de la Revolución Mexicana y creado a partir de la inquietud de investigadores, historiadores y estudiosos del pasado fronterizo, la UACJ editó el libro Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México.

Valioso texto conformado con las aportaciones que desde distintos ángulos hacen los autores coordinados por el arqueólogo R. B. Brown, al que se añade interesante material fotográfico que da testimonio de la época, el libro se concentra en brindar un panorama de esta región y el fuerte impacto que sufrió tras la incursión del ferrocarril.

La confección de la obra se logra al reunir seis capítulos, incluído el del propio Brown y los de Delia Salazar Anaya, Francisco Ochoa, Lawrence Douglas, Taylor Hansen y Ricardo León García, especialistas en antropología, historia, arquitectura, estudios culturales y humanidades.

Así, R. B. Brown abre el libro con un homenaje que brinda a Francisco R. Almada, ex gobernador de Chihuahua y ferviente amante de la historia que se dedicó a investigar el pasado de la entidad.
En un segunto apartado, Brown destaca la biografía de Edwin Lyon Dean y la carta firmada en septiembre de 1882, en la que el telegrafista de la Mexican Central Railway Company Limited deja un extenso testimonio, a manera de crónica, sobre la inauguración de la línea que conectó a Chihuahua y Paso del Norte.

 

Del contenido del libro se destacan los artículos ‘Ferrocarriles e inmigración internacional en el norte de México, 1880-1914’ de Delia Salazar Anaya; ‘El ferrocarril: un factor en la transformación de la arquitectura de Paso del Norte al final del siglo XIX’ de Francisco Ochoa; ‘El ferrocarril de Baja California’ de Lawrence Douglas y Taylor Hansen; y ‘El ferrocarril y la nueva visión de la frontera’ de Ricardo León García.

Entrevistado al respecto, R.B. Brown comentó que el libro que rescata esa época histórica en la que el ferrocarril jugó un importante papel para el desarrollo económico, tecnológico y político del norte del país, es resultado de la mesa de trabajo ‘Introducción del ferrocarril en Chihuahua’, presentada durante las Jornadas del XI Congreso Internacional de Historia Regional ‘Fronteras viejas-Fronteras nuevas, analizadas a través de la historia regional’.

“Hace dos años formé una mesa de ferrocarriles en el norte de Mé xico como parte del congreso, decidimos entonces hacer de las pláticas textos y de los textos el libro”, mencionó.

Quien fue catedrático de la UACJ y es investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) adscrito al Museo de la Ex Aduana, dijo que todos los colaboradores trabajaron a la par y sus investigaciones resultaron ideales para explicar la importancia de la llegada del ferrocarril a la región -en septiembre de 1882-, como la que aporta el arquitecto Francisco Ochoa, en la que destaca el desarrollo que tuvo la ciudad al ser anterior al ferrocarril sólo una pequeña vía del Camino Real hecha de adobe, para luego convertirse en el cruce más importante de México.

“Delia Salazar habla de los extranjeros que trabajaban en el ferrocarril, porque el ferrocarrril era un proyecto extranjero ya que no había en México el dinero para invertir y formular compañías”.

“Muchas gentes como los mecánicos, los técnicos de los ferrocarriles, los telegrafistas estaban importados, muchos eran nortemaricanos pero otros eran alemanes, holandeses. Cuando empezó la nacionalización se introdujo personal mexicano. Entre 1900 y 1910 los puestos fueron tomados por mexicanos”.

Añade que fue en Boston y Nueva York donde se realizaban los proyectos ferrocarrileros para México, que las locomotoras se fabricaban en Filadelfia, y los rieles en muchas otras partes de Estados Unidos y Gran Bretaña. Siempre apasionado de la historia regional, el antropólogo de origen inglés trabajó en el proyecto de conservación de la zona arqueológica de Paquimé y desde entonces se interesó en abundar sobre el impacto del ferrocarril en las poblaciones chihuahuenses.

Y es que, aseguró, al igual que Nuevo Casas Grandes, otras poblaciones se crearon y crecieron durante el Porfiriato precisamente a causa de la llegada del ferrocarril, lo que detonó un auge económico y modificó la vida de los norteños.

El libro cuenta con cerca de 40 imágenes, entre fotografías, mapas y documentos que datan de 1880 a 1900, producto del interés de R. B. Brown por mostrar datos de interés que reflejaran el impacto de la introducción de los ferrocarriles.

“Básicamente se utilizan fotos de Ben Wittick y William Henry Jackson. Ellos llegaron en 1883 porque los de los ferrocarriles contrataban gente como estos fotógrafos para generar publicidad”, concluyó.