El Diario

El archivo Casasola es una de las colecciones que más han alimentado el imaginario colectivo de los mexicanos del siglo XX, ilustrando la Revolución mexicana y firmando con este impresionante acervo todo un capítulo de la historia de la fotografía a México.

Agustín y Miguel Casasola son los pioneros del fotorreportaje y gracias a sus fotos de la Revolución mexicana nació, a México, el primer estilo de reportaje autentico en la fotografía latinoamericana.
Pero, el espectro de temas abordados por los Casasola es mucho más amplio y diverso: de escenas de la vida cotidiana a imágenes de indígenas, personajes públicos, hombres y mujeres trabajando, así como aspectos del desarrollo tecnológico y del crecimiento del país, entre muchos otros.
Los Casasola también retrataron los tribunales y las cárceles, la burguesía, la gente del pueblo, los artesanos, los obreros, las figuras de la radio o del teatro... En pocas palabras, todos los actores de la sociedad y la vida cotidiana postrevolucionarias.

Agustín Víctor Casasola; Nació en la Ciudad de México, el 28 de julio de 1874; huérfano de padre a los seis años, desde muy joven comenzó a trabajar en talleres tipográficos, y a los veinte años de edad comenzó a desempeñarse como reportero en distintos periódicos. Inició su carrera como tipógrafo en el diario El Imparcial.

El legado fotográfico que dejó el clan Casasola y el resto de “los esclavos del momento”, como solía llamar a los fotógrafos Don Agustín Víctor, es invaluable, nos permite hoy en día, navegar en las aguas del pasado y recrear, con gran riqueza y precisión, los ayeres que conformaron el hoy que este día somos.

La adquisición, en 1976, del archivo Casasola por parte del gobierno mexicano, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia, dio origen a la Fototeca Nacional del INAH, a la que el gobierno encomendó el resguardo de los materiales tomados por los hermanos Casasola y algunos otros fotógrafos entre 1895 y 1972.

 

   

LA COLECCIÓN
Las fotos del archivo aparecen en los libros de Historia de México que se publican, así como en los libros de texto gratuitos.

Este acervo se compone de aproximadamente 400 mil imágenes, tiene fotos desde 1890 hasta 1980.

El archivo, dividido por temas, cubre un periodo de 70 años.
El fondo Casasola contiene películas positivas y negativas, en diversos formatos y sobre diversos soportes fotográficos. Desde 1976, está conservado en las salas climatizadas de la Fototeca Nacional, Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Pachuca, Hidalgo, México, en un antiguo convento franciscano, actualmente centro cultural.

FUENTE: www.inah.gob.mx

 
 
   
 
 

Brisa Frias/EL DIARIO

Los pormenores del movimiento armado ocLas fotografías de los hermanos Casasola fueron donados a la Fototeca Nacional y de ésta se exhibirán 42 imágenes de diversos formatos tomadas entre los años 1900 y 1920, dando por primera vez en el mundo registro visual de una guerra, como lo fue la Revolución Mexicana. Los originales de la colección que se muestra en la frontera se encuentran en la ciudad de Pachuca, por lo que se exhibirán copias de los archivos digitales de la Fototeca.

Al ser estas imágenes en blanco y negro impresiones de las originales, permite que la colección pueda visitar varios puntos a la vez, lo que será común este año que se celebra un siglo del inicio del movimiento armado que tuvo entre sus más grandes figuras a Pancho Villa y a Emiliano Zapata. Jefes, Héroes y Caudillos se cuenta como parte de esos archivos del fotoperiodismo que en México inicio a finales del siglo XIX y principios del XX. Sin duda, el de la familia Casasola es uno de los más importantes acervos fotográficos documentales que por generaciones retrataron la historia del país con más de 440 mil registros fotográficos en su mayoría extraordinarios.

Esas antiguas imágenes de los Casasola dan testimonio de un largo periodo en la historia de México que va desde 1895 a 1972, siendo las de la época revolucionaria las más conocidas.

Víctor Agustín y Miguel Casasola retrataron tanto la vida política como la cotidiana. Presos, indígenas, personajes públicos, mujeres trabajadoras, así como aspectos del desarrollo e incorporación de nuevas tecnologías en el país son parte del contenido de su obra.