La última sobreviviente del Caudillo

CUAUTLA.- Víctima de afecciones renales y padecimientos crónicos, murió el pasado 1 de marzo a los 95 años de edad la primera diputada federal por Morelos, Ana María Zapata Portillo, última sobreviviente directa reconocida oficialmente del general Emiliano Zapata Salazar.

Ana María Zapata Portillo nació en Izúcar de Matamoros en el estado de Puebla el 22 de julio de 1915, producto de la relación de su padre el general Emiliano Zapata Salazar (a quien asesinaron cuatro años después) con Petra Portillo Torres.

Fue ejidataria de Cuautla, graCon la muerte de Ana María Zapata Portillo se extinguen los hijos del Caudillo del Sur, reconocidos oficialmente por el estado. Según algunos investigadores Emiliano Zapata tendría nueve mujeres y 15 hijos.

 

El Diario

“Mi padre llegó y se metió a la casa de mi abuelo, como ya lo conocían, había confianza. Se metió hasta el cuarto de mi madre y la sacó, la subió a su caballo y se la llevó a Anenecuilco. Luego nací yo.” Ana María Zapata Portillo, hija del general Emiliano Zapata y de Petra Portillo Torres murió en la madrugada del 28 de febrero. Había nacido el 22 de julio de 1915 y era la segunda hija del general Zapata.

“Mi infancia fue triste. Cuando asesinaron a mi padre, tuvimos que irnos a Chietla, en Puebla, porque hubo persecución. Crecí enfermiza, raquítica, con paludismo. Hasta los 14 años me compuse y me empezó a gustar la política. Cuando vino el general Cárdenas a Cuautla lo recibimos y me preguntó: ‘¿Qué planes tienes?’” La joven zapatista le propuso al presidente organizar a las viudas, hijas, madres y hermanas de veteranos caídos en la Revolución en una agrupación para que el gobierno les otorgara una pensión como lo mencionaba el Plan de Ayala. “Organicé una asamblea en el Cine Morelos en Cuernavaca y vinieron más de 800 mujeres de Guerrero, México, Veracruz, Puebla. El general Cárdenas, chulo, muy comprensivo, bonito el señor, quedó muy contento.”

En las elecciones presidenciales de 1939, la hija de Zapata apoyó al candidato antipriísta Juan Andrew Almazán. “Ávila Camacho me mandaba a buscar para convencerme que lo apoyara, pero no le hice caso. El día de la elección llegó una camioneta con matones buscando las urnas. No las encontraron porque las escondí debajo de mi cama. Ganó Almazán, pero pasa lo de siempre, ganan pero pierden, porque no lo dejaron ser el presidente.”

En el gobierno de Ruiz Cortines, Anita fue de las principales promotoras del reconocimiento al voto femenino. Con Adolfo López Mateos se convirtió en una de las primeras diputadas en la historia de México y la primera diputada por el estado de Morelos. Desde entonces su liderazgo fue preponderante en la lucha por los derechos de las mujeres en México. “Antes los candidatos a gobernadores venían a verme, también los presidentes, nos trataban con mucho respeto. Sabían que juntaba mucha gente, por eso venían.”

Desde Cárdenas hasta Salinas, Ana María convivió con varios presidentes. “A Ruiz Cortines le decíamos el viejito, su esposa era infame. Se sentaba en un sillón después del informe y las esposas de los gobernadores te-nían que hacer cola para saludarla y si alguna no le gustaba la insultaba. Yo no me dejé. También me tocó recibir a Charles de Gaulle en la Cámara de Diputados. Echeverría quería llevarse los restos de mi padre al Monumento a la Revolución, allá en México, pero no lo dejamos. López Portillo me dijo que tenía la silla de Zapata, le dije: ‘A ver cuándo me invitas para conocerla’, pero como que se hizo tonto. Salinas fue falso, una desgracia para México. Al que no conozco ni quiero conocer es a Fox porque dijo que a él no le gustaban los caudillos y mandó a quitar el retrato de Juárez de su oficina. Calderón ni fu ni fa.”

Francesco Taboada Tabone
LA JORNADA