1864 -1913

• Don Abraham González Casavantes fue uno de los más leales partidarios de Francisco I. Madero, desde que éste inició su lucha contra la reelección del presidente Porfirio Díaz.

• Nació en el año de 1865, en la ciudad de Guerrero, Chihuahua.

• Realizó su educación superior en la Universidad de Notre Dame, en Indiana, Estados Unidos.

• En el aspecto político se dice que fue liberal, también fue opositor del gobierno estatal y del federal.

• Se distinguió por ser un eficiente y honrado cajero del Banco de Chihuahua, y por ser el primero en introducir el ganado Herford (con 136 cabezas) al estado.

• Fue el primer gobernador del Estado de Chihuahua después del triunfo de la Revolución. Político

• Instauró el municipio libre; creó los municipios de Bocoyna, Madera, Dolores y Naica (los dos últimos, ya inexistentes); prohibió los juegos de azar; instauró el sistema de arbitraje laboral; inició el reparto agrario mediante compras de tierras en manos de latifundistas.

• Prohibió la colocación de retratos de personas vivas en oficinas públicas, para evitar así el servilismo y la adulación.

• Fue el primer Secretario de Gobernación de Francisco I. Madero.

• Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres de Chihuahua.

 

El Diario

Durante las exequias de don Abraham González, en el Teatro de los Héroes, el general Francisco Villa permaneció meditabundo y silencioso. Sus fuerzas habían rescatado los restos del idealista, sepultados en el desierto tras su asesinato a mansalva. Un tren especial había trasladado el féretro a la ciudad de Chihuahua para rendirle aquel tributo postrero. Tal vez el “Centauro del Norte” rememoró sus vivencias al lado de aquel extinto luchador social que lo había invitado a unirse al movimiento maderista.
En su homenaje y en el de don Francisco I. Madero, Villa había dispuesto que el papel moneda emitido por el Estado llevase los retratos de los dos revolucionarios sacrificados por la reacción. “Billetes de dos caritas” los denominó el pueblo, que seguía llamando “maderistas” a los insurgentes que combatían al ejército federal.

Don Abraham González, nacido en julio de 1864, en Ciudad Guerrero, se formó en las doctrinas sociales del catolicismo; su abuelo materno, el coronel juarista Jesús José Casavantes, había sido comandante militar y gobernador del estado de Chihuahua, en plena Intervención Francesa.

La familia González, una de las más prominentes del estado, contaba con varios negocios en la entidad norteña, como una compañía de tranvías y el Banco de Chihuahua, que terminaron en la quiebra ante el avasallador cacicazgo del clan Terrazas.

Cuando Madero emprendió su campaña antirreeleccionista, don Abraham se sumó al movimiento del coahuilense y fundó el Club Central Benito Juárez, el 11 de julio de 1909.

Un documento rescatado por Francisco R. Almada (“Vida, proceso y muerte de Abraham González”, Biblioteca del Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, México, 1967, pp. 25-26) establece un hecho del que nadie se acuerda: don Abraham, públicamente, en un discurso pronunciado el 24 de julio de 1910, ante el Club Femenil Sara Pérez de Madero, que presidía María Rodríguez, demandó que se establecieran en México los derechos políticos para la mujer: “...

Cuando se convirtió en gobernador de Chihuahua, don Abraham no solamente se desempeñó con probidad y eficacia, sino que decretó una serie de medidas que incluso hoy levantarían ámpula entre quienes consideran al servicio público una mera oportunidad de encumbramiento: combatió la práctica de algunos patrones, que le pagaban con vales a su personal, ordenando que el salario se entregase en efectivo; también prohibió que en las oficinas públicas se colgaran los retratos de personajes vivos, ya que en su concepto era una costumbre antidemocrática.

Los documentos de la época dan constancia de que el gobernador González Casavantes actuó siempre a favor del interés público, aunque tuviera que afectar a los poderosos. El Periódico Oficial del Estado (número 53, domingo 2 de julio de 1911) declaraba caduca la concesión de Juan A. Creel y sus socios para la explotación de juegos, así como de una cantina y una pista de baile, ya que el gobernador los consideraba una amenaza para la sociedad. En su opinión, lejos de tratarse de una empresa productiva, tal negocio explotaba el vicio; además, calificaba de inmoral la concesión. ¿Por qué? Porque el Gobierno anterior había otorgado a Creel y a sus asociados la exención de toda clase de impuestos durante un término de 15 años.

Uno de sus primeros actos como jefe del Ejecutivo estatal fue la suspensión de la venta de los terrenos municipales, una práctica que había propiciado el latifundismo; en cambio, se propuso la venta de tierras en condiciones accesibles a los trabajadores.

El Gobierno de don Abraham llegó a su fin con el cuartelazo huertista; fue tomado prisionero en su despacho y poco después se le fusiló sin formación de causa. Sus restos quedaron sepultados cerca de las vías del Ferrocarril Central.